Intento 01

Hoy me he levantado con el día tonto. Voy a hacer cosas de humanos: voy a abandonar la cama, a hacerme un té, a mirar el correo, ducharme, vestirme, bajar a mis perras a la calle y a mirar al infinito. El ser humano es racional, el ser humano discurre. Mis piernas de autómata caminan tropezando con los muebles de la casa porque alguien, mientras mis baterías se recargaban, ha decidido cambiarlo todo de lugar. Cruzo los dedos para no tener un cortocircuito que me obligue a volver al calor del edredón. ¡Uy! Sin darme cuenta he cruzado los pies y me he caido redonda al suelo. Desde allí arrastro el cable del ordenador hasta mis manos y escribo: "Propósito de hoy: Intento 00 de ser humana".

2 de marzo de 2011

Intento 03 de ser humana: Aceptar la burocracia

Vuelta al INEM, ese ente inhumano al que todos odiamos visitar pero que es necesario para comer. Con las legañas reconcomiéndome los ojos y la moral salgo del coche y me aproximo al edificio. Me he puesto divina por fuera y un poco cutre por dentro así que decido no quitarme el abrigo para que no me confundan con una mendiga que va por los locales pidiendo unas monedillas sueltas. Una chica me mira las piernas así como de reojillo y veo que llevo millones de pelos blancos enroscados en la parte inferior de mi pantalón negro. Hemos empezado la muda del pelo de invierno al de verano y mi casa (perdón, la casa de mis padres) parece el desierto, con unas bolas del tamaño de Lola (mi perra pequeña), rodando por los pasillos y acumulándose en las esquinas. Con todo el pelo que se le cae a mi Jana (mi perra embrutecida) debería ser como King Kong de grande, pero no alcanza más que tres palmos.
Segunda vez pero no última. No tengo certificado de empresa y tengo que ir a recogerlo a la redacción. Como hoy estoy sentimental y blandita he decidido ir a la hora de comer para no ver a mis antiguos compañeros de tres días. Mañana tendré que volver al paro con toda la documentación para tramitar mi reincorporación. Tres viajes (de momento) para una gestión. Un asco. Con la suerte que tengo en un par de días me vuelven a contratar y a despedirme y me toca repetir la operación, será como en el día de la marmota.
Propósito de hoy: Intento 03 de ser humana: Entender y aceptar la burocracia con una sonrisa.

1 de marzo de 2011

Intento 02 de ser humana: Madrugar

Esta mañana he madrugado muchísimo porque tenía que ir al INEM a volver a darme de alta debido a mi fugaz paso por la vida laboral (Veáse la primera entrada en la que explico que la semana pasada me contrataron y me despidieron). Al llegar al edificio me ha extrañado que no hubiese una ristra de parados haciendo tiempo para coger número pero he pensado que no todos los días pueden echar a trescientas personas en mi localidad y que hoy, pero sólo hoy, tendría suerte. ¡Já! Resulta que ahora la cita la dan previamente por teléfono o por internet así que además de poner las calles a la ida, me he tragado un atascazo de tres pares de narices a la vuelta. Me he puesto el segundo té de la mañana porque he decidido temporalmente sustituir cuatro de los cinco cafés por este líquido para estar más relajada. No se si funcionará pero ahora soy como los niños de las fuentes, un no parar. La teína debe ser la metadona de los excafeteros porque aunque funciona no es lo mismo. Pues bien, intentando entretener mis horas de más he estado buceando (que no cotilleando) en el facebook, ese invento del diablo junto con las palmeras de chocolate. Se que esto no es nuevo. Que no soy la primera en descubrir que su padre tiene una cuenta de facebook pero me siento frustrada porque no me ha agregado como amiga. ¿Tanto disgusto a mi progenitor que no me quiere tener en su lista de contactos? Lo peor no es esto, es que tengo una prima de mi edad que le ha agregado a él y no a mí. Para superar el disgusto me he metido otro chute de té, esta vez uno de esos que pone que son adelgazantes, para compensar. Mi madre siempre dice que las cosas son light para que puedas comer el doble, bueno, a lo mejor lo digo yo y se lo encasqueto a ella que da como vás valor por eso de que la sabiduría te la concede la edad y no los estudios y otras memeces. Así que mañana tengo que volver al INEM, esta vez con cita previa, a otra hora intempestiva. Madrugar nos trae esto: ir a sitios pá ná, descubrir que tu padre tiene cuenta de facebook y no quiere ser tu amigo (seamos sinceros, tú tampoco pero jode) y fumarte 11 cigarros porque llevas más de siete horas con las piernas en el suelo.
Propósito de hoy: Intento 02 de ser humana: Aprovechar la mañana incluso sin cita previa.

28 de febrero de 2011

Intento 01 de ser humana: Encontrar un trabajo

Hace poco más de un año que estoy en paro. No en un paro amargado y autodestructivo del que algunos gozan y en el que se recrean con palabras como "con lo que yo valgo" o "no me llaman ni de la tienda de la esquina". No en uno de esos. Estoy en un paro reflexivo que más bien es un parón y no sólo por su duración. Estoy dándole vueltas a esa frase maldita que afirma que "El trabajo dignifica al hombre". No se al resto de los seres humanos (repetiré este sintagma muchas veces y no por pesada sino por el título del blog) pero a mí me dignifican otras cosas. Aunque sería mucho más felíz ocupando el tiempo en mirar al infinito mientras como pipas, necesito dinero para vivir, por lo tanto, necesito un trabajo que me saque de casa de mis padres y me lleve directamente a la mía. El problema es que todos los puestos a los que opto están "okupados" por otras personas. No me siento orgullosa del deseo irrefrenable de cortar brazos y piernas para que los dueños de esas sillas tengan que irse a sus casas a mirarse los muñones mientras yo les caliento el sitio. Seguramente esto es justo lo que no me dignifica. Tampoco me enorgullezco de mis sueños apocalípticos en los que sólo sobrevivo yo y unos cuantos ciudadanos elegidos al azar entre los hombres más atractivos del planeta. Mi único trabajo, en este futuro posible, sería quemar cadáveres para evitar los malos olores y liberar a todos los animales del zoo para que no mueran enjaulados (he pensado en los delfines pero aún no se qué hacer con ellos).
Pues bien, como iba diciendo no trabajo porque no hay trabajos y la única manera de hacerme con uno es que alguien abandone el suyo. Hace unas semanas me llamaron para hacer una suplencia y cubrir una baja por enfermedad en un periódico de la provincia. Duré seis horas porque la propietaria del puesto sanó inmediatamente. Aunque debo tener poderes curativos el universo debió castigarla porque a las dos semanas mi teléfono volvió a sonar. Esta segunda vez he estado tres días y ya hasta tenía dos amiguitos en la redacción. El trabajo no dignifica al hombre, lo violenta y saca lo peor de él. Se vuelve un ser envidioso, codicioso, en ocasiones vago y conformista. Era mucho más feliz con mi parón y mis buenas vibraciones, comiendo pipas y uñas al sol, que ahora esperando a que la lagarta usurpadora de sillas vuelva a caer en la desgracia y en la enfermedad.
Propósito de hoy: Intento 01 de ser humana: buscar otros medios para encontrar un trabajo que no supongan la destrucción de ningún otro ser vivo.